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Seguís la dieta sin gluten y algo no cierra?

porqué no me funciona la dieta sin gluten?

Hay una pregunta que muchas personas celíacas se hacen meses después del diagnóstico, cuando ya leyeron las etiquetas, cambiaron la despensa y dejaron el pan de siempre: ¿Por qué todavía me siento mal?

No es una pregunta menor. Según datos presentados en el Celiac Disease Symposium 2025 de Tampere —el congreso científico más importante del mundo en enfermedad celíaca—, entre el 22% y el 34% de los pacientes diagnosticados no logran recuperarse completamente a pesar de seguir una dieta sin gluten.

La primera causa que los especialistas señalan no es la falta de voluntad ni el descuido. Es la contaminación cruzada: el gluten que llega sin aviso, en una tabla de picar compartida, en el aceite de freír, en la línea de producción de una fábrica que también trabaja con trigo.

La normativa internacional establece que un producto puede llamarse «sin gluten» si contiene menos de 20 partes por millón (ppm). Costa Rica adoptó ese mismo estándar en el Reglamento Técnico RTCR 457:2011, que define «libre de gluten» como menos de 20 mg/kg y sigue las normas del Codex Alimentarius.

El problema es lo que ocurre después: la fiscalización en la práctica llega tarde — o no llega. Cualquier productor puede imprimir «libre de gluten» en su empaque sin haber hecho una sola prueba, ni en los insumos, ni en las superficies, ni en el producto terminado.

Ya ocurrió con Demasa. Durante años, sus tortillas Tortiricas circularon en el mercado con etiqueta «libre de gluten». En setiembre de 2023, una prueba del Ministerio de Salud detectó presencia de gluten y emitió una alerta sanitaria oficial. El resultado: retiraron la etiqueta y siguieron vendiendo las tortillas. Sin más consecuencias.

Para una persona celíaca, ese etiquetado sin respaldo no es una garantía. Es una apuesta.

La ciencia está avanzando. Se investigan nuevos biomarcadores, nuevas terapias farmacológicas, nuevos protocolos de diagnóstico. Pero mientras tanto, la dieta sigue siendo el único tratamiento disponible, y la calidad de esa dieta depende, en gran medida, de dónde se compra.

No contamos esto para asustar. Lo contamos porque creemos que la información es parte del cuidado.

Fuentes: Resumen del Celiac Disease Symposium 2025, Tampere. Asociación de Celíacos. / Alerta Sanitaria del Ministerio de Salud de Costa Rica, 22 de setiembre de 2023.

Este artículo fue publicado en el SIN TRAZAS Newsletter de Kafó, Mayo 2026

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Yogurt de leche de coco

Con solo 2 ingredientes podés conseguir el yogurt vegano más cremoso y saludable que hayás probado, mil veces mejor en textura y sabor que el del supermercado. Y lo mejor es que podés asegurarte que estás consumiendo un producto bueno para tu salud (si te fijás en los ingredientes del yogurt industrial encontrás carragenina (que es inflamatoria del colon y en estudios en animales se reveló relación con el cáncer de colon).

Y ni siquiera se necesita máquina para yogurt, solamente 1 frasco de vidrio, una mantita y 1 liga.

Nota importante: las cápsulas de probióticos se consiguen en cualquier farmacia. Solo tenés que asegurarte con el farmacéutico que sean libres de gluten.

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Cómo el olor de los gases puede ayudar a identificar el SIBO

El SIBO son las siglas en inglés para Small Intestine Bacterial Overgrowth, que significa sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Se trata de un síndrome en el que hay un aumento anormal en el número y/o un cambio en el tipo de bacterias presentes en esta parte del intestino, donde normalmente hay pocas bacterias.

Este sobrecrecimiento bacteriano puede causar síntomas digestivos como hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, mala absorción de nutrientes e incluso pérdida de peso. El SIBO suele surgir cuando se alteran los mecanismos naturales que mantienen bajo el número de bacterias en el intestino delgado, como la motilidad intestinal, la barrera gástrica o la válvula ileocecal. Diagnosticarlo correctamente es clave porque puede generar complicaciones nutricionales y requiere tratamientos específicos, que incluyen a menudo antibióticos y cambios en la dieta

Uno de los indicios menos conocidos pero muy útiles para sospechar un SIBO es el olor de los gases expulsados. ¿Por qué el olor de los gases puede ser una pista para diferenciar el SIBO de otras patologías?

El papel de las bacterias y sus gases
Las bacterias intestinales producen gases durante la fermentación de los alimentos no digeridos. En el SIBO, el sobrecrecimiento bacteriano genera cantidades inusuales de gases específicos que pueden tener olores característicos. Estos olores no solo afectan la calidad de vida, sino que también aportan información clínica importante.

Tipos de gases y sus olores
Sulfuro de hidrógeno (olor a huevo podrido): En algunos tipos de SIBO, bacterias especiales llamadas reductoras de sulfato producen sulfuro de hidrógeno, un gas con un olor fuerte y muy característico a huevo podrido o azufre. Este olor intenso suele percibirse en los gases flatulentos o incluso en el aliento, y es un indicador claro de este subtipo de SIBO.
Metano (olor neutro o muy leve): En otros casos, la producción predominante es de metano, que no tiene un olor intenso. Los gases suelen ser ruidosos, y este tipo se relaciona más con estreñimiento.
Hidrógeno (olor leve o ausente): Cuando predomina la producción de hidrógeno, los gases tienen poco olor, pero pueden asociarse con diarrea y otros síntomas intestinales.

¿Por qué el olor importa para el diagnóstico?

El tipo y olor de los gases pueden orientar al médico sobre el tipo de bacterias involucradas y ayudar a diferenciar el SIBO de otras afecciones digestivas como intolerancias alimentarias, síndrome del intestino irritable o disbiosis del colon, que no suelen generar gases con olores tan intensos o característicos.

Además, conocer el tipo de gas predominante influye en la elección del tratamiento, ya que algunos antibióticos o enfoques dietéticos funcionan mejor según la bacteria predominante. No es un diagnóstico definitivo, pero ayuda.


Aunque el olor de los gases no reemplaza las pruebas diagnósticas específicas como el test de aliento con lactulosa o glucosa, constituye una pista valiosa en la evaluación clínica. Una historia detallada de los síntomas, junto con la observación del olor y características de los gases, permiten al especialista orientar mejor el diagnóstico y tratamiento.

En conclusión, prestar atención al olor de los gases puede ser un dato útil para sospechar y diferenciar el SIBO de otras patologías digestivas similares. Si tenés síntomas persistentes como hinchazón, gases malolientes, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, consulta con un especialista para una evaluación completa y un diagnóstico adecuado, recordá mencionarle a tu médico el olor de tus gases, que resulta ser un detalle muy importante para lograr un diagnóstico preciso.